sábado, 21 de julio de 2012


Capítulo nueve:


El domingo paso melancólico y sin grandes sobresaltos. Pude disimular bien mi angustia y mis padres no notaron lo que me pasaba. Gregorio me pregunto varias veces si estaba bien, a lo que mentí diciendo que sí. Me dediqué a terminar las tareas que tenía atrasadas y a estudiar para los exámenes que tenía esa semana.
Finalmente el lunes llegó.

En la entrada del colegio estaban Paula, junto con Esme, Juana y Carla. Tome un largo respiro y me encaminé hacia ellas.

-Chicas, tengo que hablar con ustedes.

-Pero miren a quién se le ocurrió volver- dijo Paula, en tono burlón.

-Vine a pedirles perdón, nunca fue mi intención distanciarme de ustedes y estoy muy arrepentida de todo lo que paso. Lo siento, enserio.

Todas se quedaron mirándome con los ojos como platos.

-Especialmente a vos Pau, siempre tuviste razón, desde el principio, y yo me comporté como una estúpida al no escucharte. Espero que algún día me puedas perdonar.

Comenzaron a caer lágrimas por mis mejillas, sin duda estaba muy sensible en los últimos días y darme cuenta de todos los errores que había cometido me hacía sentir como una basura.

-Ya, ya, no llores amiga- dijo Pau, abrazándome- la culpa también es mía. Nunca debí tratarte como lo hice, no te lo merecías. Supongo que los celos me consumían. Estas semanas sin vos fueron… difíciles, y lo cierto es que no quiero que volvamos a separarnos.

-¿Abrazo grupal?- propuso Esme

Todas nos abrazamos y dimos vueltas en ronda, como solíamos hacer.

-Entonces, ¿todo vuelve a la normalidad no?- pregunto Ju.

-Emm, no todo.- respondí yo.

-¿Qué pasó?- pregunto Carli, alarmada.

-Facundo y yo… cortamos.

-¿QUÉ?- dijeron las tres, al unísono.

-No hacía falta que fueras tan drástica So- dijo Esme.

-Sí, si hacía. Era algo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo.

-Pero… ¿Cómo fue? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te dijo?- pregunto Pau.

-Es una laaaaarga historia y el timbre ya esta por tocar, después del colegio les cuento.- dije, como escapando de tener que rememorar los sucesos ocurridos el viernes por la noche.

-Como quieras, lo único que deseo es que el idiota esté llorando por los pasillos por haberte perdido.- dijo Paula.

-Jajajajajaj, es demasiado orgulloso, nunca te va a dar el gusto.

-El tiempo dirá, por ahora tenemos otras cosas por las que preocuparnos.

-¿A sí? ¿Cuáles?- pregunté, desorientada.

-¡El viaje boba! ¿No empezaste a armar las valijas?

En ese momento todo encajó. Mis padres me habían autorizado un mes atrás, cuando todavía no me había peleado con las chicas. Luego de eso no hablé más del tema con ellos, y tampoco con mis amigas, ya que estábamos separadas. Tampoco lo mencionó Facundo, por lo que lo había olvidado completamente.

-¿Cuándo es?

-¡Este miércoles nena!- contestó sorprendida Carla.

-¿QUÉ? No puede ser, es pasado mañana y yo no preparé absolutamente nada.

-Quedate tranquila, tenés dos días todavía. Yo me preocuparía más en encontrar a un porteño rubio de ojos claros y olvidarte del estúpido de tu ex.- dijo Carla

-¡Carla! Mira si me lo voy a olvidar así de fácil, parece que no me conocieras. Además, no tengo pensado engancharme con alguien que vive como a mil kilómetros.

-Jajajajajajaj, bueno, solo decía.

En ese momento el timbre sonó y me dirigí junto con las chicas al salón. En el trayecto divisé a Facundo. Me miró con ojos suplicantes, y yo le respondí fulminándole con la mirada. Pude ver en su expresión que había entendido mi mensaje, y entrecerró los ojos, derrotado.

Esta vez estaba decidida, no volvería a cometer el mismo error.

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