sábado, 26 de mayo de 2012

Capítulo cuatro


-¿Enserio? ¿Qué necesitabas decirme?

-Emm bueno, este viernes voy a hacer una fiesta y me gustaría que vengas.

Esto tenía que ser un sueño, no podía estar pasando realmente. ¿Rocío me estaba invitando a mí, la persona que más detestaba en el universo? Nah, imposible, seguramente era todo una broma de mal gusto.

-Ro, me encantaría, pero no estoy segura de poder ir.

-Dale So, dejemos el rencor de lado, no hay porque estar peleadas.-otra vez esa falsa sonrisa.

-Ro, yo nunca estuve peleada con vos ni tengo nada en contra tuyo, siempre fuiste vos la que comenzaste las discusiones. -yo no estaba dispuesta a seguir con esta farsa-

-Está bien, voy a ser directa. Invité a Octavio, y la verdad es que tengo muchas ganas de que venga, pero no lo va a hacer si no viene Facundo y claramente Facundo no va a venir si no lo hacés vos. Por eso, aunque no me caigas bien y yo tampoco a vos, nos haríamos un favor mutuo si vinieras.

Las cosas comenzaban a encajar. Realmente me necesitaba, y yo iba a sacar provecho de eso.

-Mirá Ro, entiendo tu situación y estoy dispuesta a ayudarte pero con una condición. Mis amigas también tienen que estar invitadas.

-¿Qué? No, definitivamente no.

-Entonces mi respuesta también es no.

-Sos de lo peor Sofía, sabés que no me llevo con ninguna de ellas.

-Y vos también sabés que yo no encajo en tu grupo, no esperes que vaya sin mis amigas.

-¡Pero si vas a estar con Fac…!- su voz se fue apagando, un nudo se había formado en su garganta. Se notaba que aunque el tiempo hubiera pasado, aún le costaba pronunciar esas palabras-

-Eso es problema mío.

-Está bien, si querés que venga tu séquito deciles, estoy resignada.

-Voy a hacer lo posible por ir, te lo prometo.

-Más te vale- dijo, y salió del baño-

Esto me venía como anillo al dedo para hacer las pases con Paula. Ella odiaba que Rocío hiciera enormes fiestas y que no nos invitara por mi culpa, lo cual me hacía sentir mal a mí también.
Busqué a las chicas por todo el patio, pero no encontré ninguna señal de ellas. El timbre sonó y me lamenté no haberles podido contar lo acontecido durante el recreo. Entré al salón y las encontré allí.

-¡Chicas, no saben lo que tengo para contarles!

-Ven lo que les digo. ¿Cómo una persona en un día puede pasar de decirte que no te necesita a venir corriendo a buscarte? Bipolaridad así se llama chicas, bi-po-la-ri-dad.- dijo Paula-

-¿De qué hablás Paula?- dije yo-

-Bueno Pau, Sofía se equivocó, ya está.-dijo Ju

-No Juana, cuando yo digo algo lo cumplo y no pienso hablarle hasta que cambie sus podridas actitudes.

-Paula, la verdad no sé que te pasa, pero no tengo ganas de discutir.-dije yo-

-Chicas, este viernes hay pp (pijama party) en mi casa y están las tres invitadas (somos un grupo de cinco, por lo tanto alguien estaba quedando afuera): Juana, Clara y Esmeralda. Las espero.

-Pau, te estas pasando de la raya.- dijo Esme.

-¿Vas a venir o no?-dijo Paula, desafiante-

-Si…- dijo Esmeralda, agachando la cabeza.

Paula tenía la horrible cualidad de creerse la jefa de todo lo que emprendía, inclusive nuestro grupo de amigas. Por lo tanto, pelearte con Paula era equivalente a pelearte con todas. Yo ya había olvidado esto, pues hacía mucho que no discutíamos, pero aparentemente nada había cambiado desde que éramos pequeñas. Al parecer la palabra madurar no aparecía en su diccionario. Lo cierto es que no pensaba seguirle su juego, sabía que a la larga las cosas volverían a ser como antes.

-Bueno, como quieran. Tenía planes mucho mas interesantes para las cinco este viernes, pero aparentemente voy a tener que ir sola. Ojalá lo disfruten.

Me dirigí a mi asiento, cansada de que Paula fuera tan infantil y de que las demás la siguieran. Sin embargo, sabía que las cosas no podrían seguir asi por mucho tiempo. Ella siempre necesitó que alguien frenara su temperamento, y ese alguien era yo. Sin mí se pondría insoportable y ella sería la primera en notarlo. En cierto punto, Facundo tenía razón, ella necesitaba de mí, y el tiempo me lo demostraría.
Al finalizar la jornada Esme vino junto a mí y me dijo:

-Sof, no creas no me molesta la actitud de Paula, pero no quiero pelearme con ella, sabés como es cuando la contradicen.

-Sí, lo note...

-Pero no quiero que pienses que estoy enojada con vos, y las otras chicas seguro piensan lo mismo, el problema es que son muy influenciables.

-Paula les habló mal de mí ¿no?

-No, aunque no lo creas. Solo dijo que te ignoráramos hasta que volvieras a ser la de siempre.

-Te juro Esme, no la entiendo.

-Es simple So, no le gusta para nada Facundo y cree que le das demasiada atención.

-Pero, es mi novio, ¿qué pretende?

-No lo sé, pero no quiero que cambien las cosas entre nosotras So, sos en la que mas confió y yo… no sé que haría sin vos.

-No te preocupes Esme, nada va a cambiar-dije, abrazándola.

Esme era una de las persona más dulces que había conocido y la quería muchísimo.

-Vas a ir al pp, ¿no?- le dije-

-No me queda otra opción. Paula se pondría hecha una fiera, pero no te preocupes, estoy segura que lo que va a pasar es que todas vamos estar aburridas y echándote de menos, como ocurre siempre que no estas.

-Jajajajaja, si vos decís.

-Sí, yo digo. ¿Vamos para nuestras casas?

-Vamos

Al llegar a la casa de Esme nos despedimos, y yo caminé las restantes cuadras que me separaban de mi hogar.

La semana transcurrió sin grandes cambios, juntándome con Facundo y con Esme en los momentos que podía y, al fin, llego el esperado viernes.

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