-¿Enserio? ¿Qué
necesitabas decirme?
-Emm bueno, este
viernes voy a hacer una fiesta y me gustaría que vengas.
Esto tenía que
ser un sueño, no podía estar pasando realmente. ¿Rocío me estaba invitando a mí,
la persona que más detestaba en el universo? Nah, imposible, seguramente era
todo una broma de mal gusto.
-Ro, me
encantaría, pero no estoy segura de poder ir.
-Dale So, dejemos
el rencor de lado, no hay porque estar peleadas.-otra vez esa falsa sonrisa.
-Ro, yo nunca
estuve peleada con vos ni tengo nada en contra tuyo, siempre fuiste vos la que
comenzaste las discusiones. -yo no estaba dispuesta a seguir con esta farsa-
-Está bien, voy a
ser directa. Invité a Octavio, y la verdad es que tengo muchas ganas de que
venga, pero no lo va a hacer si no viene Facundo y claramente Facundo no va a
venir si no lo hacés vos. Por eso, aunque no me caigas bien y yo tampoco a vos,
nos haríamos un favor mutuo si vinieras.
Las cosas
comenzaban a encajar. Realmente me necesitaba, y yo iba a sacar provecho de
eso.
-Mirá Ro,
entiendo tu situación y estoy dispuesta a ayudarte pero con una condición. Mis
amigas también tienen que estar invitadas.
-¿Qué? No,
definitivamente no.
-Entonces mi
respuesta también es no.
-Sos de lo peor
Sofía, sabés que no me llevo con ninguna de ellas.
-Y vos también
sabés que yo no encajo en tu grupo, no esperes que vaya sin mis amigas.
-¡Pero si vas a
estar con Fac…!- su voz se fue apagando, un nudo se había formado en su
garganta. Se notaba que aunque el tiempo hubiera pasado, aún le costaba
pronunciar esas palabras-
-Eso es problema
mío.
-Está bien, si
querés que venga tu séquito deciles, estoy resignada.
-Voy a hacer lo
posible por ir, te lo prometo.
-Más te vale-
dijo, y salió del baño-
Esto me venía
como anillo al dedo para hacer las pases con Paula. Ella odiaba que Rocío
hiciera enormes fiestas y que no nos invitara por mi culpa, lo cual me hacía
sentir mal a mí también.
Busqué a las
chicas por todo el patio, pero no encontré ninguna señal de ellas. El timbre
sonó y me lamenté no haberles podido contar lo acontecido durante el recreo. Entré
al salón y las encontré allí.
-¡Chicas, no
saben lo que tengo para contarles!
-Ven lo que les
digo. ¿Cómo una persona en un día puede pasar de decirte que no te necesita a
venir corriendo a buscarte? Bipolaridad así se llama chicas, bi-po-la-ri-dad.-
dijo Paula-
-¿De qué hablás
Paula?- dije yo-
-Bueno Pau, Sofía
se equivocó, ya está.-dijo Ju
-No Juana, cuando
yo digo algo lo cumplo y no pienso hablarle hasta que cambie sus podridas
actitudes.
-Paula, la verdad
no sé que te pasa, pero no tengo ganas de discutir.-dije yo-
-Chicas, este
viernes hay pp (pijama party) en mi casa y están las tres invitadas (somos un
grupo de cinco, por lo tanto alguien estaba quedando afuera): Juana, Clara y
Esmeralda. Las espero.
-Pau, te estas
pasando de la raya.- dijo Esme.
-¿Vas a venir o
no?-dijo Paula, desafiante-
-Si…- dijo
Esmeralda, agachando la cabeza.
Paula tenía la
horrible cualidad de creerse la jefa de todo lo que emprendía, inclusive
nuestro grupo de amigas. Por lo tanto, pelearte con Paula era equivalente a
pelearte con todas. Yo ya había olvidado esto, pues hacía mucho que no
discutíamos, pero aparentemente nada había cambiado desde que éramos pequeñas.
Al parecer la palabra madurar no aparecía en su diccionario. Lo cierto es que
no pensaba seguirle su juego, sabía que a la larga las cosas volverían a ser
como antes.
-Bueno, como
quieran. Tenía planes mucho mas interesantes para las cinco este viernes, pero
aparentemente voy a tener que ir sola. Ojalá lo disfruten.
Me dirigí a mi
asiento, cansada de que Paula fuera tan infantil y de que las demás la siguieran.
Sin embargo, sabía que las cosas no podrían seguir asi por mucho tiempo. Ella
siempre necesitó que alguien frenara su temperamento, y ese alguien era yo. Sin
mí se pondría insoportable y ella sería la primera en notarlo. En cierto punto,
Facundo tenía razón, ella necesitaba de mí, y el tiempo me lo demostraría.
Al finalizar la
jornada Esme vino junto a mí y me dijo:
-Sof, no creas no
me molesta la actitud de Paula, pero no quiero pelearme con ella, sabés como es
cuando la contradicen.
-Sí, lo note...
-Pero no quiero
que pienses que estoy enojada con vos, y las otras chicas seguro piensan lo
mismo, el problema es que son muy influenciables.
-Paula les habló
mal de mí ¿no?
-No, aunque no lo
creas. Solo dijo que te ignoráramos hasta que volvieras a ser la de siempre.
-Te juro Esme, no
la entiendo.
-Es simple So, no
le gusta para nada Facundo y cree que le das demasiada atención.
-Pero, es mi
novio, ¿qué pretende?
-No lo sé, pero
no quiero que cambien las cosas entre nosotras So, sos en la que mas confió y
yo… no sé que haría sin vos.
-No te preocupes
Esme, nada va a cambiar-dije, abrazándola.
Esme era una de
las persona más dulces que había conocido y la quería muchísimo.
-Vas a ir al pp,
¿no?- le dije-
-No me queda otra
opción. Paula se pondría hecha una fiera, pero no te preocupes, estoy segura
que lo que va a pasar es que todas vamos estar aburridas y echándote de menos,
como ocurre siempre que no estas.
-Jajajajaja, si
vos decís.
-Sí, yo digo. ¿Vamos
para nuestras casas?
-Vamos
Al llegar a la
casa de Esme nos despedimos, y yo caminé las restantes cuadras que me separaban
de mi hogar.
La semana
transcurrió sin grandes cambios, juntándome con Facundo y con Esme en los
momentos que podía y, al fin, llego el esperado viernes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario