-¿Qué hacés?- me pregunto mi hermano. A pesar de que muy seguido no nos ponemos de acuerdo y de que puede llegar a ser odioso, lo amo y le debo muchísimo. Gracias a él tengo el novio con el que siempre soñé, lo que no es poco.
-Nada, todavía no estoy del todo despierta. ¿Venís a desayunar?
Desayunamos en silencio y poco después nos dirigimos al instituto.
Llegue al colegio con una sonrisa en los labios y un objetivo en mente, Facundo. Él era mi novio desde hacia un año, y lo amaba con locura. Al principio nuestra relación fue difícil, ya que él forma parte del grupo de amigos de mi hermano, y gracias a esos estúpidos códigos entre chicos no se animaba a salir con la hermana de uno de sus mejores amigos. La situación era insoportable, los dos estábamos todo el tiempo pensando en el otro, pero no podíamos demostrarlo. Finalmente, decidió hablar con Gregorio (mi hermano) y aclararle lo que nos pasaba. Gregorio es muy protector conmigo y su primera reacción fue un no rotundo, pero con el pasar de los días se dio cuenta que no me estaba protegiendo, sino lastimando y no le quedo opción que dejarnos actuar con libertad. Desde ese momento somos inseparables, como una sola persona. Por eso un fin de semana entero sin él se me había hecho una eternidad, y no podía esperar para verlo.
-¡Faca!- le dije caminando hacia él.
-Sofi, anduviste desaparecida, ¿que hiciste el finde?-me dijo, abrazándome.
-Es que mis papás tenían mucho trabajo en el hotel y querían que los ayudara. Además estuve estudiando, hoy rindo física, y vos filosofía, estudiaste, ¿no?
-Emm, cierta personita en mi cabeza no me deja concentrarme.
-¡Facundo! ¿Qué te pasa? No estudiaste para ninguno de los últimos exámenes, sabés que si seguís asi no vas a pasar de año.
-Sofi, no seas exagerada, esta bien descansar de vez en cuando. Deberías seguir mi ejemplo.
-Emm no, gracias-le dije, intentando parecer enojada.
-Jajajaja, sos un desastre actuando aunque, increíblemente pareces más linda.
-¿Increiblemente?
-Es que pensé que era imposible que lo fueras más de lo que ya lo sos. Sos un sol Sofi, mi sol.
En ese momento estrelló sus labios contra los míos, dándome uno de esos besos tiernos que me hacían dar vuelta el mundo. Era imposible estar enojada con él, por mas que me esforzara siempre encontraba la forma hacerme olvidar de todo lo demás y solo pensar en una cosa, lo mucho que lo quería.
Tocó el timbre que indicaba el comienzo de la jornada y no me quedo otra opción que separarme de Facundo y volver a poner los pies en la Tierra. Nos saludamos ya que él es un año mayor y va a una clase distinta a la mía. Cuando entré al salón me encontré con mis cuatro mejores y adoradas amigas: Paula, Esmeralda, Carla y Juana.
-¡Desaparecidaaaaa!-me grito Paula- no me vas a decir que este fin de semana también estuviste con tu noviecito.
Aunque yo no tenia idea porque, Paula y Facundo se odiaban. Muchas veces estuvimos al borde de la ruptura por sus constantes discusiones. Según Paula, él no era un buen ejemplo para mí, y me estaba llevando por un mal camino. Además, decía que ya no pasaba tiempo suficiente con ellas. En cambio Facundo decía que Paula estaba celosa, ya que ella nunca tuvo novio y no sabía lo que se sentía. Yo opté por una postura intermedia, dividiendo mi tiempo entre los dos, lo cual muchas veces me volvía loca.
-¡Ei! Pobrecito, él no tiene la culpa de que me halla tenido que quedar en casa, mas bien la tiene el condenado profesor de física que nos obliga a estudiar como si no tuviéramos vida además del colegio.
-Concuerdo-dijo Carli- pero igual So, últimamente estas a mil. Entre el piano, el hockey, el colegio y Facundo no te vemos nunca.
-Shhh, no me digas así, me haces sentir culpable.
-Pero es la verdad tonti, tus BFF se merecen un poco de atención.-dijo Esme.
-Lo voy a compensar, lo prometo. Emm, este viernes a la noche se vienen todas a mi casa y se quedan a dormir. Nos atragantamos con helado y chocolate, miramos una comedia y no se, hacemos cualquier cosa menos dormir.
-Me parece perfecto, temporalmente quedas perdonada por tu falta de atención- dijo Ju
-¡Desde cuando mis locas preferidas son tan controladoras! Parece que fueran cuatro policías.
-Jajajajajaja, callate boba, es todo porque te queremos.- dijo Pau.
-¡Como usted ordene oficial!
Las cinco nos reimos como las tontas que somos hasta que llego la profesora de Matemática.
-Parece que las cinco cotorras del fondo no se dieron cuenta de que llegué.- (sí, la muy caradura nos llamaba cotorras del fondo cuando ella tenia la fama de ser “el eco de la montaña”, porque era mas chismosa que nosotras cinco juntas.)- Cállense o las sanciono.
-La viejita se levanto de mal humor-susurró Pau.
-Antes que nada, tengo un anunció muy importante para hacerles, algo que les va a interesar más que los números de mi materia…
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